Salud del sueño
Ácaros en el colchón: cómo eliminarlos y evitar que regresen
Por Equipo SIMPLE · Actualizado 2026-10-01
No hay forma de dejar un colchón libre de ácaros para siempre, pero sí puedes bajar mucho su población y, sobre todo, los alérgenos que dejan. Lo que funciona es aburrido y constante: lavar la ropa de cama cada semana con agua caliente, aspirar con filtro HEPA, mantener la recámara seca y poner una barrera lavable entre tú y el colchón.
En corto
- Lo que da alergia no es el ácaro en sí, sino sus heces y restos.
- Lava sábanas, fundas y protector cada semana con agua caliente (mínimo 49 °C).
- Mantén la humedad de la recámara por debajo de 50 %: es lo que más los frena.
- Una funda o protector lavable rinde más que cualquier spray.
- Si tienes alergia o asma, esta rutina acompaña al tratamiento; no lo sustituye.
Qué son los ácaros y por qué viven en tu colchón
Los ácaros del polvo son arácnidos microscópicos; los más comunes en casa son Dermatophagoides pteronyssinus y D. farinae. No pican ni chupan sangre. Comen las escamas de piel que todos soltamos a diario, y por eso se concentran en almohadas, colchones, alfombras y muebles tapizados, según el American College of Allergy, Asthma and Immunology (ACAAI).
Les gustan el calor y la humedad. No beben agua: la absorben del aire, explica la American Lung Association. El ACAAI señala que prosperan con humedad relativa de 75 a 80 % y que mueren cuando baja de 50 %. Por eso el problema crece en la costa del Golfo, en el Sureste y en temporada de lluvias, y se reduce en una recámara seca y ventilada.
A las personas sensibles les causan síntomas las proteínas de sus heces y restos de cuerpo. Por eso no basta con matar ácaros: también hay que retirar lo que dejan.
Señales de que te están afectando
No los vas a ver. La pista son los síntomas, sobre todo al acostarte o al despertar:
- Estornudos, nariz tapada o que escurre.
- Ojos rojos, llorosos o con comezón.
- Garganta irritada o tos.
- Silbido en el pecho o falta de aire, en personas con asma.
Si mejoras cuando duermes fuera de casa varios días, puede ser una pista, no un diagnóstico. Un alergólogo puede confirmar si eres sensible a los ácaros con pruebas en piel o de sangre y decirte qué tratamiento te conviene.
Cómo eliminar ácaros del colchón: la rutina que sí funciona
1. Lava la ropa de cama cada semana, con agua caliente
Sábanas, fundas de almohada, cobijas y protector de colchón. La American Lung Association recomienda lavarlos una vez por semana con agua de al menos 49 °C (120 °F). Si tu lavadora no calienta, busca un ciclo de alta temperatura o de sanitizado. Revisa la etiqueta de cada prenda: no todas aguantan agua caliente.
2. Aspira con filtro HEPA
Una aspiradora sin buen filtro puede regresar al aire parte del polvo fino. El ACAAI recomienda usar una con filtro HEPA, que atrapa partículas muy pequeñas. Usa la boquilla de tapicería y pasa lento, con pasadas encimadas, por toda la superficie, las costuras y las orillas. No olvides las almohadas y la base de la cama. Una vez al mes como mínimo; cada semana si alguien en casa tiene alergia.
3. Baja la humedad de la recámara
Es la medida que más los frena. Tanto el ACAAI como la American Lung Association recomiendan mantener la casa por debajo de 50 % de humedad. En la práctica:
- Abre la ventana un rato al levantarte y no tiendas la cama de inmediato: deja que se ventile.
- No seques ropa dentro del cuarto.
- En zonas húmedas, un deshumidificador ayuda; un higrómetro barato te dice en qué nivel estás.
Si vives en clima caluroso, revisa también cómo dormir bien con calor: menos sudor en la cama también es menos humedad.
4. Pon una barrera lavable
Las fundas antiácaros (también llamadas encasements) envuelven el colchón o la almohada por completo y cierran con cremallera. Su tela tiene poros tan pequeños que los ácaros no la atraviesan, según el ACAAI. No eliminan a los que ya viven adentro, pero los dejan encerrados.
Un protector de colchón lavable es la opción más sencilla: frena sudor y líquidos y lo metes a la lavadora con las sábanas. Si tu colchón tiene funda removible, lávala siguiendo su etiqueta. El Colchón Simple, por ejemplo, tiene funda removible y lavable, pero aun así un protector encima es más práctico para lavarlo cada semana.
5. Bicarbonato: para olores, no para ácaros
Espolvorea una capa delgada, déjala de 30 minutos a 2 horas y aspira. Ayuda con los olores, pero no mata ácaros. Úsalo como complemento, no como solución. Para manchas, sigue nuestra guía de cómo limpiar un colchón y no lo mojes de más: la humedad que queda adentro es justo lo que buscan los ácaros.
6. Ventila; con el sol, cuidado si es de espuma
Airear el colchón lo seca y lo hace menos amable para los ácaros. Si es de espuma, evita dejarlo horas al sol directo: el calor y los rayos UV resecan y amarillentan la espuma y la tela. Mejor ventílalo a la sombra o junto a una ventana abierta, quitándole toda la ropa de cama.
7. Sprays acaricidas: el último recurso
Hay acaricidas para textiles en farmacias y tiendas. Si usas uno, sigue la etiqueta al pie de la letra, ventila bien el cuarto y no te acuestes ni dejes que los niños se acuesten hasta que el colchón esté seco. No sustituyen al lavado ni al control de humedad.
Lo que dice la evidencia, sin exagerar
Esta rutina mejora la higiene de tu cama, pero conviene saber su límite. Una revisión sistemática Cochrane de 54 ensayos con 3,002 pacientes con asma sensibles a los ácaros no encontró diferencias en síntomas, uso de medicamentos ni función pulmonar entre quienes usaron medidas físicas o químicas para reducir ácaros, como fundas de colchón, filtros de aire o acaricidas, y quienes no (resumen en The Journal of Family Practice).
Traducido: si tienes rinitis alérgica o asma, el control de ácaros en casa ayuda, pero el manejo de fondo lo define tu médico o alergólogo. Esta guía es informativa y no sustituye la consulta con un profesional de la salud.
Colchones "hipoalergénicos" y "antiácaros": qué preguntar
Ambas palabras describen una intención, no una garantía: con el uso, cualquier colchón acumula piel, sudor y polvo. Antes de pagar más por esa etiqueta, pregunta:
- ¿La funda se quita y se lava? Es lo más útil para alguien con alergia, junto con un protector.
- ¿Qué es exactamente el tratamiento "antiácaros"? Pide que te digan qué prueba lo respalda y si sigue funcionando después de lavar la funda.
- ¿Tiene algún sello? Pide el número de certificado y verifícalo en el sitio de quien lo emite. Si no te lo dan, no cuenta.
- ¿Puedo probarlo en casa? Revisa las condiciones del periodo de prueba antes de comprar.
Cuándo ya no basta con limpiar
La limpieza tiene un techo. Considera cambiar el colchón si:
- Tiene manchas de humedad o moho que no salen, o huele a humedad aunque lo ventiles.
- Se mojó a fondo (una fuga, una inundación) y no secó por dentro.
- Tiene hundimientos visibles o ya no recupera su forma.
- Sigues la rutina, tus síntomas no mejoran y tu médico sugiere revisar el colchón.
Un colchón nuevo empieza limpio, pero se coloniza con el uso. Si lo cambias, ponle protector desde la primera noche y arranca la rutina de una vez. Más señales en cuándo cambiar de colchón.
La rutina, resumida
- Diario: ventila el cuarto al levantarte y deja la cama destendida un rato.
- Cada semana: lava sábanas, fundas y protector con agua caliente.
- Cada mes: aspira colchón, almohadas y base con filtro HEPA; bicarbonato si hay olor.
- Cada 3 meses: gira el colchón 180° y lava las almohadas si su etiqueta lo permite.
- Siempre: humedad de la recámara por debajo de 50 %.